Antonio Morollón, alcalde El Cortijo de San Isidro: «Muchas de las cosas pendientes vienen de hace 30 años y, bien por falta de medios o por burocracia, no se han completado»
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Hace 3 años Antonio Morollón alcanzó la alcaldía de El Cortijo de San Isidro bajo la premisa de no hacer promesas a sus 500 vecinos y vecinas. «Venimos a conservar lo que tenemos y mejorar lo que podamos», asegura en su despacho de esta singular entidad local menor, dependiente del Ayuntamiento de Aranjuez.
Cuando se atraviesa una extraordinaria carretera custodiada por árboles de gran porte, y se comienza a ver a lo lejos la Real Capilla de San Isidro (S. XVIII) es como si hubiéramos parado el tiempo, alejándonos del bullicio de la ciudad para llegar a un remanso de paz, rodeado de un verde intenso y brillante. Este entorno histórico y natural del Cortijo de San Isidro fue incluido en la declaración de Aranjuez como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 2001, realizado por la UNESCO. Un enclave único, con una riqueza paisajística y arquitectónica muy relevante, que vecinos y vecinas se afanan por conservar.
En esta tarea, el alcalde es uno más. En el cargo desde las elecciones municipales de mayo de 2023, con la Agrupación Independiente Cortijeros AIC, Antonio Morollón afirma en esta entrevista con LA PLAZA que llegaron aquel día con un «decálogo» para los cortijeros. «Nos presentamos a las elecciones del 2023 con la advertencia de que no íbamos a hacer ninguna promesa en concreto», comenta. «Realmente el planteamiento que nosotros tenemos o que yo tengo a la hora de venir aquí a la alcaldía de la entidad local menor es conservar lo que tenemos y mejorar lo que podamos».
«Muchas de las cosas pendientes vienen de hace 30 años, bien por burocracia o por falta de medios, no se han completado», Antonio Morollón
Disponen de un presupuesto prorrogado desde hace tres años, que alcanza los 135.000€, de los cuales 65.000 euros provienen del Ayuntamiento de Aranjuez. Con esta partida, Morollón afirma, que resulta complicado ejecutar planes de mejora, algunos de vital necesidad como la revisión exhaustiva y adecuación de la red de alcantarillado o mejoras en el asfalto de determinadas calles y principales vías de acceso al Cortijo de San Isidro. «Tenemos mil detalles que atender en el pueblo; a mí me gusta llamarlo así, porque tenemos párroco, hostelería, comercio y alcalde. Es una población muy dinámica y El Cortijo tiene una identidad propia, sin obviar que estamos dentro del territorio de Aranjuez y que formamos parte de la historia y evolución de la ciudad», explica, mientras atiende la llamada de un vecino, algo habitual en su día a día.

Tras este primer mandato, Morollón asegura que «aún quedan muchas, muchas, muchas cosas por hacer. Ahí sí que no me duelen prendas. Y muchas de las cosas pendientes vienen de hace 30 años, bien por burocracia o por falta de medios, no se han completado». La particularidad de El Cortijo es tal que, por ejemplo, como personal propio municipal solamente hay un oficial de jardinería, el único que cobra un sueldo en el consistorio. «Tenemos que andar tirando de lo que el Ayuntamiento de Aranjuez en un momento dado tiene a bien ayudarnos en materia de jardinería o alumbrado, o alguna cuestión de obra menor», añade.
Antonio Morollón, con tono serio, pero con gran prudencia, insiste en resaltar las dificultades que durante su mandato está sufriendo para desarrollar proyectos o, simplemente, mejoras urbanísticas y del entorno para beneficio de sus vecinos y vecinas. «Ha habido temporadas o épocas, mejor dicho, en las que ha habido más generosidad por parte del Ayuntamiento de Aranjuez. Además, en El Cortijo no disponemos de servicios técnicos, ni de urbanismo y, por ejemplo, si queremos un informe urbanístico en un momento dado, o lo solicitamos a Aranjuez, con todos los problemas, digamos, de recursos que tiene su Ayuntamiento en este sentido, o lo encargamos fuera, con el consiguiente gasto«, expone.
«Aquí no tenemos determinados servicios, y muchas veces es cierto, pero un pequeño pueblo es el día a día, es la afinidad, la escucha, desde luego, con los vecinos, también la franqueza», alcalde de El Cortijo
Unido a esta particularidad, se suma el pago de impuestos, que los cortijeros lo realizan al cien por cien en el Ayuntamiento de Aranjuez. «El IBI urbano, el IBI rústico y los impuestos de tracción mecánica de vehículos los pagamos al cien por cien en Aranjuez», explica el alcalde, recordando que esta entidad local menor, (existen dos en la Comunidad de Madrid, Velvis del Jarama y El Cortijo de San Isidro), no tiene competencia para recaudar impuestos y, cambiar este procedimiento, implica modificar la legislación. «Es un tema muy político y sí, hay posibilidades, lo que ocurre es que habría que cambiar la ley de bases de régimen local; no sólo eso, sino hacer un desarrollo de cada autonomía para sus entidades locales menores o pedanías«, explica.

Morollón comenta que se trata de «una pelea constante y tradicional entre el ayuntamiento de Aranjuez y el de El Cortijo, independiente del color que haya habido». En este sentido, el retorno en el pago de dichos impuestos no está cuantificado. Se viene trabajando desde hace años en revertir esta situación a través de algún convenio pero «siempre llegamos al mismo punto muerto«, sostiene el primer edil.
La herencia a conservar
Tanto El Cortijo y Aranjuez, debido a su configuración urbanística y paisajista, es complejo de gestionar, a lo que hay que sumar el listado de «grandes ‘dueños’ de tierras»: la Confederación Hidrográfica del Tajo, ADIF, Patrimonio Nacional, IMIDRA, Comunidad de Madrid, Canal de Isabel II… muchos actores que afectan a la burocracia. «Las cosas se ralentizan mucho, muchísimo, y al afectar al día a día de los vecinos es complicado que la gente lo comprenda», comenta Morollón, el cual añade que, para continuar avanzando haría falta, por ejemplo, un Plan Turístico «para enseñar lo que es el pueblo».
El Cortijo de San Isidro ha crecido pero «no hay necesidad de crecer más», apunta el alcalde. «Esto no es una ciudad dormitorio, afortunadamente y, es más, este alcalde se congratula de que el precio de la vivienda aquí sea elevado. Aquí no tenemos determinados servicios, y muchas veces es cierto, pero un pequeño pueblo es el día a día, es la afinidad, la escucha, desde luego, con los vecinos, y también la franqueza», explica.
Mirando el calendario, a un año prácticamente de que la ciudadanía vuelva a las urnas, Morollón lamenta la salida del Ayuntamiento de Aranjuez de Aracove, teóricamente por superar en más de 60.000 habitantes su población. Una directriz marcada por la Unión Europea y que no permitió que Aranjuez y, por tanto, su entorno, entrase en la lista de municipios rurales. «Aracove nos hubiera permitido gestionar y canalizar fondos europeos Next Generation«. Es una cuestión sobre la que El Cortijo está insistiendo de manera notable, con el objetivo de poder formar parte de ese listado de municipios rurales de la Comunidad de Madrid. «Hay municipios de la Sierra Norte que están recibiendo ayudas, hasta con 60 habitantes reciben fondos», comenta.
Placas solares
En la zona de Valdeguerra, cercano al término municipal de Colmenar de Oreja, está proyectada la construcción de paneles fotovoltaicos, una «clara amenaza para El Cortijo», asegura Morollón. «En el barrio de La Montaña el caso es mas flagrante, más evidente, pero aquí lo tendremos a 2.500 metros». El Ayuntamiento de El Cortijo ha participado en la comisión de trabajo constituida por el consistorio ribereño y ha dado su respaldo a la asociación de vecinos del barrio de La Montaña.
«Creo que en general la gente piensa que no lo va a ver, que no va a llegar, y que si llega, como no lo va a ver desde la puerta de su casa…», explica el alcalde ante la pregunta de si la opinión pública es consciente de cómo va a cambiar el paisaje de Aranjuez y su entorno con la instalación de las plantas fotovoltaicas de Los Pradillos, Envatios XXII fase II, Tagus 1 y Las Fresas, ante las cuales la UNESCO, a primeros de año, se posicionó no autorizando su instalación en zona de amortiguamiento del Paisaje Cultural.
«Hay informes medioambientales, informes técnicos que, por ejemplo, están diciendo que la temperatura en pleno verano se va a ver afectada en grados y eso, para nosotros, es nefasto», asegura. Una de las ventajas de residir o pasear por El Cortijo de San Isidro es que, en época estival, la temperatura se reduce tres o cuatro grados respecto al centro de Aranjuez. Un microclima. Y esto es, en gran medida, por el uso del agua y a cómo se entiende el riego tradicional, algo de lo que sentirse verdaderamente orgullosos. «Esto ya no es un pueblo sólo de agricultores, que con su esfuerzo lógico les ha costado muchísimo trabajo sacar adelante sus explotaciones y sus familias. Tenemos explotaciones agrarias ya bien capitalizadas y que tienen su rentabilidad. Es que además, hacen uso del agua del riego del río Tajo, que eso es importantísimo, no sólo para El Cortijo, sino para toda la vega y para Aranjuez especialmente. La demanda de agua se gasta aquí», expone Morollón.
El futuro de El Cortijo
El presupuesto municipal no da mucho margen, pero sí para, al menos, conseguir, con el apoyo institucional necesario, algunas de las reivindicaciones que llevan años repitiéndose. «Necesitamos un plan de asfaltado, pero nuestra capacidad de gestión está limitadísima». Es por ello que a Miguel (refiriéndose al alcalde de Aranjuez Miguel Herrero) se lo piden y ellos responden que es la entidad menor la que debe arreglarlo. «Nos haría falta claramente que el Ayuntamiento de Aranjuez colabore, en este caso, con el organismo autónomo de parques nacionales para arreglar la casa grande con un buen proyecto ya sea hostelero, residencia estudiantil o vivienda pública para que El Cortijo crezca de manera sostenible», apunta.
«Aquí hay vecinos que han propuesto el alargamiento de la línea uno de autobús, desde el barrio de AGFA, y desde este ayuntamiento se ha propuesto un micro bus a demanda. Todo esto es, una vez más, cuestión de empuje político», alcalde de El Cortijo.
El alcalde insiste en recordar la obsoleta red de alcantarillado y de agua existente, el suministro de luz o el adoquinado del casco histórico, así como la accesibilidad de las paradas de autobús y mejoras en las frecuencias de interurbanos. «Aquí hay vecinos que han propuesto el alargamiento de la línea uno de autobús desde el barrio de AGFA, y desde este ayuntamiento se ha propuesto un micro bus a demanda. Todo esto es, una vez más, cuestión de empuje político», recuerda con cierta resignación.
El Cortijo en primavera y otoño, aunque también durante todo el año, tiene gran movimiento de ribereños y de turistas. Es un enclave especial, con una naturaleza sobresaliente, sin prácticamente restricciones de uso en estos espacios. «Creemos necesario adecuar los espacios para uso recreativo y educativo y es algo que debemos dialogar con el Ayuntamiento de Aranjuez, que es quien tiene competencias en materia de urbanismo y realizar, por ejemplo, un plan especial del ferial, con una reformulación de la catalogación urbanística de ese espacio», propone Morollón.
Orgullo y privilegio
En 2023 la Agrupación Independiente Cortijeros se presentó ante los vecinos y vecinas sin entrar en las riñas de los grandes partidos. En la junta vecinal de El Cortijo de San Isidro hay personas de todos los colores «y eso es lo que me vale; que la política no interfiera en los hechos, en lo que tenemos que hacer en el día a día. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que, por gracia o por desgracia, la política sí que influye», concluye el alcalde.
En los pensamientos de Morollón sí entraría una repetición electoral. «Lo tengo que pensar. El tiempo pasa deprisa y realmente, si lo vemos desde el punto de vista político, que es muy legítimo verlo así, pues yo ya he llegado, digamos, a mis más altas cuotas de progreso político: soy alcalde de este pueblo, lo cual me resulta un orgullo y un privilegio».
Pensando en ese periodo de reflexión pausado y a compartirlo junto con sus vecinos y vecinas, Antonio Morollón tiene entre manos la celebración de las fiestas de San Isidro, del 14 al 17 de mayo. Unos días marcados en rojo en el calendario, que nos invitan a todos a disfrutar y valorar la identidad propia de este singular pueblo.
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