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La mejor vitamina para la soledad no deseada

La mejor vitamina para la soledad no deseada

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Un oasis de energía, buen rollo, y deporte es lo que nos podemos encontrar cada martes y jueves en la piscina exterior del Polideportivo Agustín Marañón. Cruz Roja Aranjuez desarrolla un programa para activar a nuestros mayores y prevenir la soledad no deseada.

Fuente: LA PLAZA

A pocos minutos de que suenen las campanas de Alpajes dando las once de la mañana, en la entrada de la piscina municipal del Agustín Marañón se agolpa un grupo de unas quince personas mayores. La mayoría, mujeres. Con sus gafas de sol, sombrero o gorra, vestido veraniego y el bañador están deseosas de entrar, como cuando una excursión de escolares visita un parque de atracciones.

«Vengo para distraerme y ponerme activa, más activa», comenta Omaira, de 85 años, una de las participantes de la actividad de gimnasia que realiza Cruz Roja Aranjuez en la piscina municipal, dos mañanas en semana, durante el verano.

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No falta la motivación y el buen ambiente

Como Omaira, el resto de compañeras vienen con objetivos similares, con ganas de desconectar y ejercitarse. «Si uno se queda en la casa entonces es pensando cosas que no se deben», asegura esta venezolana que lleva 8 años en España, convencida de los beneficios físicos y psicológicos que tiene participar en estos momentos. Porque también es compartir y aparcar por unos minutos los problemas, hacer que la mente no piense (en lo malo).

Luisi, 74 años, lo tiene claro: «Estamos deseando que llegue el martes y el jueves para venir, aparte de que el ejercicio nos viene fenomenal. En mi casa tengo dicho que en martes y jueves no estoy con nadie».

Yo soy un poquito payasa, ¿sabes? Entonces, pues nos hacemos reír mutuamente y nos lo pasamos muy bien.

Paqui, voluntaria Cruz Roja y monita de actividad

La Comunidad de Madrid, en colaboración con Cruz Roja, ha puesto en marcha ‘Verano Activo en Compañía‘, un programa dirigido a las personas mayores que tiene como objetivo fomentar la participación social, prevenir la soledad no deseada y ofrecer espacios seguros y climatizados durante los meses de verano.

La reducción de actividades habituales, las vacaciones, el cierre temporal de algunos recursos y las altas temperaturas pueden favorecer situaciones de aislamiento social y hacer que muchas personas mayores pasen largas horas solas en sus hogares.

Seguir siendo parte activa de la Sociedad

Según el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES), una de cada cinco personas en España experimenta soledad no deseada, una situación que aumenta a partir de los 65 años y afecta especialmente a las personas mayores de 75 años.

Para hacer frente a esta situación, las 21 asambleas de Cruz Roja en la Comunidad de Madrid han abierto sus instalaciones durante las mañanas, y Aranjuez es una de ellas, en la que además de esta actividad en piscina, ofertan otras actividades en interior.

Paqui es la voluntaria que acompaña a este grupo cada martes y jueves a la piscina. «Ellas me dan mucha alegría y yo intento de lo que yo llevo dentro pasárselo a ellas», dice Paqui, que tras 50 años trabajando en una residencia de mayores como auxiliar, lleva un año como voluntaria en Cruz Roja.

«Yo soy un poquito payasa, ¿sabes? Entonces pues nos hacemos reír mutuamente y nos lo pasamos muy bien. Tienen mucha energía, aunque sean personas mayores, tienen mucha energía», explica Paqui sin perder ni un ápice de alegría por contar su labor.

Estas 20 o 30 personas que cada dos días llegan a la piscina municipal no sólo disfrutan en grupo, sino que es algo que se contagia entre el personal del recinto, como la taquillera o el equipo de socorristas. Aseguran que llenan de vida durante una hora la piscina y hay una conexión intergeneracional con otros usuarios más jóvenes, algo muy positivo en la sociedad actual.

Multiculturalidad

Uno de los aspectos más importantes y en lo que todas coinciden es la relación que surge con personas de otras culturas. «En el grupo que tenemos, yo lo estoy valorando porque hay unas culturas que yo la verdad no había tratado con ellas y veo que tenemos mucho que aprender de ellos y ellos están aprendiendo de nosotros«, comenta Paqui.

Luisi, que también ofrece un taller de costura en Cruz Roja, valora positivamente la relación con otras culturas. «Cuesta mucho enlazar con otras culturas porque ellas se encuentran más a gusto entre ellas, y lo que procuramos es eso, ponernos unas con otras para aprender».

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El Ayuntamiento de Aranjuez ha facilitado que pueda realizarse esta actividad

Entre estas mujeres, asoman dos hombres. Sí, solamente dos, porque aún, a día de hoy, las mujeres siguen siendo mayoría en estas actividades. «A la gimnasia no vienen por vergüenza, y dicen que somos muchas mujeres, que somos muchas para ellos», comenta Paqui, la monitora del grupo. Fuera de la temporada de verano, «cuando llegamos al punto de hacer la gimnasia, ellos se van a andar y nos dejan a las mujeres», cuenta Paqui con resignación.

Juanjo es uno de los que no casan con el pudor o la vergüenza. «Aquí te mantienes en forma, te abres a las demás personas, gente de otros países, la cabeza la tienes más ocupada y para mí es una cosa muy positiva», explica Juanjo, que a sus 67 años tiene claro que encerrarse en la burbuja de casa no es bueno.

Los hombres no deberíamos de estar en la barra del bar. Tendríamos que venir también aquí a hacer un poquito de esto y abrirnos más al mundo.

Juanjo

Juanjo cree que «la cultura que teníamos antes es distinta a la que tenemos ahora y entonces, esto (hacer aquagym) lo ven como una cosa que no está enfocado a ellos. Ellos la cartita y la cervecita. El diálogo y todas esas cosas pues no van con ellos«. Está convencido de que «los hombres no deberíamos de estar sólo en la barra del bar. Es cansino y contraproducente. Tendríamos que venir aquí y abrirnos más al mundo».

Durante toda la actividad de gimnasia, estiramientos incluidos y el momento de gimnasia en el agua, la sensación de compañerismo es total. Se desprende un buen rollo y una ilusión por hacer bien las cosas. «Me gusta mucho hacer deporte porque lo he hecho de siempre, llevo muchísimos años haciendo un poquito de deporte y aquí me encuentro muy a gusto con mis compañeras«, cuenta Angelita, una de las veteranas del grupo.

A sus 81 años rebosa energía. «Yo en casa he estado trabajando, cuidando de mis hijas y yéndome a los gimnasios y todo; no he dejado nunca de hacerlo y animo a las mujeres a que participen y que vayan a hacer gimnasia que se puede hacer, se pueden hacer muchas cosas».

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