Laboratorios desbordados y problemas con las analíticas: así están varios hospitales públicos de la Comunidad de Madrid
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Alrededor de 250 trabajadores de los laboratorios sufren un conflicto laboral con Ribera Salud, empresa saliente y Quirón Salud, empresa entrante, que se niega a subrogar a este personal. El Hospital del Tajo es uno de los centros afectados.
Fuente: La Plaza
Los laboratorios de varios hospitales públicos de la Comunidad de Madrid atraviesan actualmente una situación de gran incertidumbre que afecta tanto a sus profesionales como, potencialmente, a la calidad asistencial que reciben más de 1,4 millones de ciudadanos de la Región.
Según los trabajadores y algunas plataformas de pacientes defensoras de la sanidad pública, aseguraron ayer, durante una concentración en el Hospital del Tajo, que «los laboratorios están desbordados», sufriendo importantes retrasos en las pruebas diagnósticas y con problemas de gestión de las mismas.
Esta situación se produce por la falta de acuerdo entre la empresa saliente, UR Salud, y la empresa entrante, Quirón Salud. Según manifiestan los trabajadores (alrededor de 250 afectados), mientras UR Salud sostiene que debe darse una subrogación de trabajadores, Quirón Salud no reconoce dicha subrogación en las condiciones que venían disfrutando los profesionales hasta ahora.

Y es que muchos de estos sanitarios, técnicos de laboratorio en los hospitales Infanta Cristina, Infanta Leonor, Infanta Sofía, del Henares, del Sureste y del Tajo llevan más de 18 años desarrollando su trabajo en alguno de estos centros sanitarios. Estas personas son quienes procesan y validan miles de analíticas a diario, que después son necesarias para diagnosticar a pacientes, ofrecerles tratamiento o atención quirúrgica entre otras situaciones.
Según testimonios recabados por esta redacción, la situación laboral es muy delicada, debido al cambio de adjudicataria del servicio de laboratorio, medida que fue tomada por el gobierno Isabel Díaz Ayuso en favor del grupo Quirón Salud.
Desde el Hospital del Tajo, la dirección de comunicación remite a la Consejería de Sanidad, que es la competente en este ámbito sin ofrecer más valoraciones ante la situación que se empieza a crear en los laboratorios y con sus empleados.
En el centro hospitalario de Aranjuez cerca de una veintena de profesionales están afectados, de los cuales la mitad de ellos se han acogido a la subrogación, según fuentes sindicales del propio hospital.
Según manifiesta Sergio Viñas, portavoz de CSIT Unión Profesional, existe «cierta inseguridad a nivel laboral con la mitad de los profesionales no subrogados que están, digamos, en un limbo, así como a nivel asistencial». El portavoz sindical asegura que han solicitado una reunión informativa a la gerencia del Hospital del Tajo sin tener aún respuesta.
Retrasos en las analíticas
El conflicto laboral está provocando, inevitablemente, una problemática con las analíticas, algunas de ellas especiales y urgentes para determinados pacientes que han sufrido infartos, por ejemplo. «Hay analíticas que se están retrasando un montón«, asegura Viñas, insistiendo en la incertidumbre existente y la falta de información a nivel gerencia.
Paula (nombre ficticio por temor a represalias), técnico de laboratorio en Parla nos explica que «la situación es insostenible, porque no estamos ni dentro de una empresa ni fuera. UR Salud nos echa porque asegura que es una subrogación, pero Quirón, que entra, no acepta esa subrogación, y nos contrata desde cero«.

Asegura que con el COVID bien que se acordaba todo el mundo de los sanitarios. «Ahora somos unos completos desconocidos, pero tenemos que seguir sacando este servicio, aunque estemos en un limbo», comenta esta profesional.
Su voz es una más de las que constata el «desborde de los laboratorios» porque «las analíticas no están saliendo como antes». Paula sostiene que en determinados centros «ha habido órdenes directas de bajar al mínimo las peticiones de pruebas».
Asegura también que ha habido presión por parte del grupo Quirón Salud para firmar, incluso en día festivo, como lo fue el 15 de mayo, San Isidro. «Quirón nos comunicaba que justo ese día era el plazo que se tendría que cerrar para tener a todo su personal y que si no, cogerían a gente de la calle», explica Paula. La disyuntiva entre firmar o no es otro de los momentos complicados que han vivido algunos técnicos de laboratorio porque «favorecieron que, con esa presión, mucha gente se viera obligada a firmar y si no lo haces ya no podrás trabajar en el sector porque ahora, todo pertenece a Quirón».
«Nos da la sensación de que esto no solo va a acabar en el laboratorio, va a acabar en todos los partes privadas que tengan estos hospitales», apunta Paula con resignación, pero sacando fuerza para defender a los pacientes y su profesión.



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